7. FUNDAMENTACION METODOLÓGICA

El área de humanidades, teniendo en cuenta los referentes teóricos del Aprendizaje Significativo, se basa en tres momentos o fases que son: afectivo, cognitivo y expresivo.

FASE AFECTIVA. Se inicia por medio de preguntas para generar: interés, sentido del aprendizaje y expectativa, creando así una disonancia cognitiva o sentido impactante que eleva y mantiene capturada la atención del estudiante.

FASE COGNITIVA. Se presenta en tres momentos:
  • Aproximación al conocimiento: verifica que conocimientos mínimos tiene el estudiante de determinado tema, presentación del tema, dar definiciones de conceptos o nociones, según el contexto (interno y externo), y el tema (asociar a la intención).
  • Comprensión: Elaboración de preguntas que permitan verificar que los conceptos, nociones y preposiciones han sido comprendidos, utilizando talleres o guías.
  • Estructuración: Creación de herramientas de estructuración de la información a partir de los conceptos enseñados.
FASE EXPRESIVA. Se verifica el desarrollo de la competencia, en esta fase se pretende que el estudiante sea capaz de ejemplificar, de plantear soluciones creando algoritmos donde se den pautas para resolver problemas, y por ultimo innovar, es decir, crear a nivel de producción textual, por medio de una lectura inferencial, intratextual y transcriptiva para comparar un texto con otro, asumir una posición critica, y proponer nuevos textos.

Hablar sobre la didáctica en la enseñanza nos remite a la inquietud sobre el cómo obtener logros efectivos en un proceso que es ante todo pedagógico. Así, la didáctica como el discurso acerca de las formas y de los contenidos de los métodos de enseñanza nos hablará entonces de la creación de situaciones de aprendizaje que permitan incidir en la formación de los estudiantes en todos los campos de su vida. Esto quiere decir, buscar la mejor forma para que los conceptos y el conocimiento disciplinar tengan una posibilidad real de acción en el pensamiento del hombre dirigidos hacia la formación de actitudes sólidas, críticas y transformadoras en el acumulado del saber.

Consideramos que en el área de Lengua Castellana estas situaciones propias para el aprendizaje tienen que ver con aspectos como: Adecuación del espacio, aprovechamiento del tiempo, claridad en las relaciones maestro-estudiante, manejo de recursos y metodología adecuada. Proponemos para tal fin una didáctica que utilice el juego como herramienta y que rescate la potencialidad de los actores del proceso alrededor de su capacidad lúdica.

Adecuación del espacio: Consistiría en desacralizar el espacio académico-pedagógico rompiendo la estructura de poder que lo ha sostenido siempre y asumir la posibilidad interna y externa del lugar de trabajo para adquirir movilidad en la dinámica de los grupos. Esto implicaría la comprensión del espacio como una construcción en la que se suman docente, estudiante y saber, independientemente del lugar en el que se encuentren.
Manejo del tiempo: Éste hace parte del espacio y debe ser integrado a una dinámica de trabajo en la que no se convierta ni en el juez que todo lo dirá, ni en el dictador que pisa los talones e impide destensionar el intercambio de historias de vida en la relación pedagógica. Se debe trabajar con tiempos delimitados, pero flexibles para desarrollar procesos, obtener logros y evaluar resultados.
Claridad en las relaciones: Consideramos que la relación que queremos construir entre el estudiante y el maestro debe estar mediada por el afecto, trabajado desde la perspectiva pedagógica. Estudiante y maestro, basados en una postura ética del respeto a la diferencia se pueden encontrar en un acto creador, en el que confluyan “saberes”, “haceres” y “sentires” y donde los protagonistas asuman su identidad particular. De esta forma, el docente tendrá que ser aquél actor con competencias académicas, discursivas y comunicativas más elaboradas y de mayor responsabilidad frente al estudiante.
Manejo de recursos y metodología: En este aspecto hay que desarrollar la mayor iniciativa posible retomando el juego como herramienta en una didáctica fundamentada en la lúdica.
Partiendo del concepto de Aprendizaje significativo, se hace necesario aprovechar las inclinaciones y actividades cotidianas del estudiante (juegos de azar, concursos, música, danza, video) para concretar situaciones de aprendizaje, sin descartar elementos tradicionales válidos como carteleras, revistas, periódicos y textos de consulta. Si un muchacho ve televisión, juega cartas o hace competencias, nos está mostrando una fuente de acceso al saber que no es ajena a su mundo y que debe ser retomada para llenar de contenidos y significación el proceso educativo.

Desde este concepto es que cobra validez la pedagogía por proyectos para aprovechar la motivación e interés del estudiante y poder involucrar en el proceso educativo a los padres y a la comunidad educativa en general. Los proyectos tendrán que partir de intereses específicos y combinar la acción teórica y práctica en el proceso del conocimiento.

Es importante tener en cuenta que no se puede abusar de ninguna dinámica ya que perdería su propósito. Debemos combinar adecuadamente el desarrollo de proyectos con la clase magistral, las actividades de consulta con los trabajos en grupo, las visitas de conocimiento con las guías de trabajo; todo esto enmarcado en el ambiente de reflexión propicio para, partiendo de unos mínimos, llegar a unos máximos en el proceso educativo.

La didactización del área, partiendo del enfoque significativo que le hemos dado, está indisolublemente ligada al desarrollo de las competencias comunicativas del estudiante. Para tal fin concebimos que los métodos y estrategias didácticas se encaminan a desarrollar las acciones básicas definidas por el Ministerio de Educación Nacional para evaluar dichas competencias: La interpretativa, la argumentativa y la propositiva.

Teniendo en cuenta lo anterior y entendiendo esta disciplina (Lengua Castellana) como mediatizadora de todas las áreas del conocimiento, consideramos que hay dos actividades básicas y fundamentales que permiten un efectivo desarrollo de su didáctica, de la didáctica del Lenguaje. Estas actividades son: La lectura y La escritura.

La lectura y la escritura son formas de desarrollo del lenguaje, son actividades netamente humanas y por tanto productos sociales e históricos a través de los cuales se desarrolla el conocimiento y la pragmática de la Lengua. Desarrollar la lectura y la escritura como habilidades hace parte de un proceso intencional que implica una responsabilidad sobre los actos; en esta medida son acciones fundamentales en la didáctica que nos proponemos y para las cuales desarrollaremos algunas estrategias de animación.

La lectura: Es una acción que permite el acceso al conocimiento y tiene múltiples funciones a nivel individual y social. En una colectividad, la lectura permite el acceso a la información y a su intercambio; es una acción socializadora que permite develar y comprender la cultura. Como acción individual es mucho más que una decodificación de símbolos, es la interpretación del mundo; la lectura de todo lo que nos rodea: de gestos, objetos, del clima, de los astros o de los rostros, hacen parte de esa lectura natural que se desarrolla desde niños y que se profundiza al crecer permitiendo que en un proceso educativo autónomo, el estudiante pueda interpretar los signos y símbolos de su entorno para una comprensión más precisa de la realidad.

Si nos referimos a la acción práctica de enseñanza de la lectura (donde no hay un método único), creemos de gran valor rescatar la concepción psicolingüística de la lectura que nos permite entender cómo una persona al leer emplea estrategias cognitivas propias para construir significados. El lector adquiere una comprensión práctica del idioma que le permite buscar significados sin detenerse en cada palabra. Desde allí es fundamental el aprovechamiento de las habilidades psicolingüísticas o comunicativas como un bien social que permite identidad y da pluralidad y que a la vez permiten enriquecer el mundo interior desde una estructura cognitiva individual que lleva a la organización del conocimiento y a la conformación de lo que ha sido llamado “enciclopedia cultural” de cada ser humano.

Desarrollar acciones para motivar la lectura tiene que llevarnos a acabar con los métodos rígidos e impositivos y por el contrario, crear estrechos vínculos entre el texto de lectura y un individuo o grupo, pero mediatizados por el deseo, la necesidad y el placer. Para ello se pueden promover las diferentes formas de lectura en forma individual o colectiva: lectura silenciosa, lectura en voz alta o narración oral.

Para definir una estrategia de animación a la lectura se deben trabajar tres elementos básicos: la realidad, el pensamiento y el lenguaje. Dicha estrategia debe buscar confrontaciones en la estructura cognitiva con la dinamización del discurso lingüístico para poder facilitar procesos transformadores profundos en el individuo tales como la comprensión y la imaginación, sólo así se podrán realizar otras nuevas estructuras y otros discursos producto de un proceso intencional.

En este sentido, una estrategia hacia la promoción de la lectura debe contemplar: las condiciones, expectativas, intereses y necesidades de orden cognitivo y lingüístico del grupo de posibles lectores; el acercamiento didáctico a los materiales de lectura y unos criterios sólidos para la selección de dichos materiales.


Algunas de las acciones que se pueden implementar en el aula serían:
• Concursos literarios (alcance la estrella, respuesta correcta, concéntrese, etc.)
• Exposición y debate de libros.
• Feria de lectura.
• Visita de autores.
• La hora de lectura o del cuento.
• El día del cartero.
• Centros literarios.
• Desciframiento de jeroglíficos, gráficas o cuadros mudos.
• Concursos de lectura.
• Centros literarios.

La escritura: La escritura es una forma de lectura y aunque implica un proceso cognitivo diferente, es igualmente una acción vital que acerca al conocimiento y concluye un proceso material de registro. Escribir exige un mayor nivel de apropiación de los procesos lingüísticos y de sentido. Es una posibilidad de identificarse en la construcción subjetiva y de diferenciarse en la singularidad; desde allí tiene connotaciones de carácter individual y colectivo. En lo individual puede significar una realización, una liberación o una evasión y en lo social puede ser considerada como un bien común, un patrimonio histórico que da cuenta de la cultura y de las épocas.
La escritura no es un proceso tan natural, requiere de algunas técnicas que se pueden adecuar al desarrollo y habilidades de cada estudiante. Sin embargo, en esa comprensión particular que se tiene del mundo previa a la escuela, hay disposiciones del sujeto para acceder a la escritura, máxime cuando ésta tiene relación directa con la lectura. Se aprovecharían entonces esas disposiciones para desarrollar el proceso de la escritura que no es lineal; es un proceso de elaboración de ideas y de construcción de sentidos; es una tarea lingüística de redacción. Es aquí donde encaja nuestro propósito del área de formar niños y jóvenes productores de textos. La estrategia o acciones posibles de animación a la escritura debe dirigirse hacia la producción de textos de todo tipo: expositivos, argumentativos, informativos o narrativos. Algunas de estas acciones pueden ser:
  • Talleres de escritura: accionar de máquinas, escritura libre o automática, imágenes generadoras, etc.
  • Diagramas conceptuales.
  • Construcción grupal de textos.
  • Juego de palabras.
  • Tertulias de discusión y producción de textos.
  • Elaboración de guiones para la representación.

En conclusión, podemos decir que La lectura y La escritura son las acciones centrales de una didáctica lúdica que busca, en Lengua Castellana, desarrollar las competencias comunicativas expresadas en la interpretación, la argumentación y la proposición de diferentes tipos de textos. Todo esto puesto en práctica por medio de estrategias que pretenden romper los rígidos esquemas que desde una posición de poder manipulaban el espacio, el tiempo y las metodologías de trabajo.